Imagina que un día unos militares entran en tu casa buscando quitarte todas la Biblias y libros que hablan acerca de la verdad de Dios. Por increíble o lejano que esto parezca, han habido épocas en las que la gente no ha tenido libre acceso a las Santas Escrituras.
En la historia han existido religiones, dictaduras, sectas y gobernantes tiranos que han procurado esconder las verdades de la Biblia a las mayorías. Existió una época oscura dominada por la Iglesia católica en que incluso hasta los mismos sacerdotes tenían un acceso muy restringido a las Escrituras. En México fue necesario un movimiento liberal encabezado por Benito Juárez y otros líderes intelectuales, para que la Biblia se pudiera distribuir entre la población mexicana. Los clérigos de la iglesia romana saben bien que muchas de sus prácticas son condenadas por la Biblia y por ello no les conviene que sus feligreses conozcan la verdad.
El movimiento socialista y comunista también ha procurado detener la distribución de la palabra de Dios en los países en que gobierna. Si esto no fuera verdad ¿por qué la persecución del cristianismo en Cuba, Rusia y China? Durante el holocausto, en la segunda guerra mundial, los judíos que fueron llevados a los campos de exterminio no podían tener ni un solo libro con ellos. Según el testimonio de algunos sobrevivientes, eso provocó una desnutrición espiritual y mental, sumado a las horribles condiciones físicas.
Horacio Greeley, periodista y político del siglo XIX dijo una vez: “Es imposible esclavizar mental o socialmente a un pueblo que lee la Biblia. Los principios bíblicos son el cimiento de la libertad humana”. ¿Y cual es el objetivo de prohibir la lectura Bíblica? Por supuesto esclavizar mental y espiritualmente a las personas. Ahora, en países en los que hay libertad de leer, las tinieblas utilizan una estrategia diferente: Provocar un desinterés de los cristianos hacía la verdad de Dios. ¿Y como lo logran? La gran herramienta son los medios de comunicación. Te hacen parecer los placeres y cosas materiales como la verdadera fuente de felicidad. En cambio a las cosas espirituales las hacen parecer como aburridas y pasadas de moda.
¡Que mentira tan grande! Incluso los jóvenes podemos encontrar momentos de placer en la lectura bíblica. Sobretodo sentiremos también la libertad de no estar esclavizados al pecado ni al sistema de este mundo. Dejemos atrás esa falsedad de que las cosas espirituales son cosas aburridas. ¡Bienaventurados aquellos que meditan de día y noche en la verdad de Dios, por que entonces harán prosperar sus caminos y todo les saldrá bien! (ver Josué 1:8)
Habrá una época en que el Anticristo perseguirá a todos aquellos que creen en las verdades de las Escrituras. Ahora que tenemos el tiempo y la libertad, aprovechemos para seguir estudiando el mejor libro de todos los tiempos: La Biblia.