sábado, 28 de noviembre de 2009

LA VISTA SIEMPRE AL FRENTE


Un gran marinero explorador llamado Vasco de Gama se vio un día en la difícil situación de elegir entre seguir hacia delante o darle la espalda a sus sueños. Seguir hacia delante implicaba peligros inimaginables, quizás hasta costarle su propia vida. Sus marineros estaban hartos del recorrido tan largo pues habían viajado largas distancias sin poder tocar todavía su destino, que era la India. Pronto se amotinarían, así que Vasco de Gama tuvo que tomar una difícil decisión, lanzar al mar su brújula y su astrolabio, que eran instrumentos indispensables para navegar en el mar. De esta manera no les dejó a sus marineros otra opción que seguirlo hasta el final. La única guía en la que se basaría el famoso explorador era su confianza en Dios, quien lo llevaría sano y salvo hasta la India.

De la misma manera, muchas veces nos queremos apartar de Dios. Vemos hacía atrás y ya no queremos continuar el viaje hasta las mansiones celestiales. Esto pasa regularmente cuando se tiene “una segunda opción”. El querer ir en busca de las riquezas, el prestigio, la fama, o seguir una fe distinta. Aun cuando las pruebas vengan a nuestra vida, debemos de continuar hacia adelante poniendo toda nuestra confianza en Cristo Jesús. Si seguimos el ejemplo de Vasco de Gama, tirando todo aquello que nos pueda hacer mirar hacia atrás, nada nos impedirá ver siempre al frente. De hecho no tenemos una segunda opción. Bueno, esta bien, si la hay, pero su fin son las tinieblas. Además tenemos la gran promesa de que aquellos que perseveren heredarán la vida eterna. Cuando venga la tentación de mirar hacia atrás recordemos estas palabras de Jesús: “ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. Lucas 9:62”.

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